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domingo, 13 de mayo de 2007

82)ALIMENTO PARA EL ALMA, CAÍDO DEL CIELO

Si, eso podría decirse. Delicioso alimento para el espíritu. Pan anímico, hecho música.
Corría la noche del 12 de mayo de 2007 -anoche-. Buenos Aires, la Reina del Plata, era visitada por un cuarteto "mariachi" que hace rato dejó colgados por ahí sus imaginarios sombreros de ala ancha, quizá junto al "Sombrero verde" que en sus inicios les dio su nombre -antes aún, "Green hat", ¡¿quién lo hubiese dicho?!!-. Son mariachis modernos, sin guitarrón, bigotón ni malvón. Son, en cambio, una banda de estética rockera, honda raíz latina, perfil fuertemente popero y una buena lista de baladas que los transformó en notables estrellas continentales.
Y pensar que todo eso cabe en el marco de cuatro letras: Maná.

Como nosotros no pudimos estar y quien tenía la misión de "ir-mirar-y-escuchar-por nosotros" tampoco pudo lograr su objetivo -¡¡con los tickets en la mano, en la puerta del estadio le dijeron que vuelva otro día porque el fútbol mandó postergar el show!!!!!!!!- pedimos prestada la siguiente crónica, que escribió un periodista de la agencia Télam, al mediodía de este domingo 13.
Aquí va. Subí el volumen de la Radio, que seguro está sonando Maná, y disfrutala.

"La banda mexicana Maná deslumbró anoche al público argentino con el primer concierto de su ‘Amar es Combatir World Tour‘, en el estadio de Vélez, que cautivó con un gran despliegue escénico, una excelente calidad visual y dejando en claro una vez más su compromiso con las causas políticas y ecológicas.
La presentación del nuevo disco de Maná -el octavo de su carrera-, que convocará a más de 250 mil fans en todo el país, con entradas agotadas en sus nueve recitales, lo que supera en convocatoria a los Rolling Stones, U2 o al último festival Quilmes Rock, justificó las expectativas que se tenía sobre la banda.
Liderado por Fher Olvera (voz y guitarra) y Alex González (voz y batería), el grupo compuso una presentación de una espectacularidad única y justificó con creces la opinión de todos aquellos que la califican como la mejor banda latina del momento.
Maná hizo una puesta en escena sin fisuras y sorprendió con su repertorio de canciones pop-rock (recorrieron casi toda su discografía) y un sonido impecable, que en algunos momentos los hizo sonar mucho mejor en vivo que en un disco.
Dentro de la grandilocuencia del show hubo momentos sobresalientes, como el solo de batería de Alex o la lluvia artificial que regó el escenario en los últimos dos temas. También se impuso un escenario compuesto de tres pantallas de alta definición que no dejaron detalle sin ver.
Las sombras de los integrantes de Maná tras una telón blanco y los acordes de ‘Déjame entrar‘, luego de que en las pantallas se viera una serie de fotos que mostraba el camino previo que la banda hizo hasta llegar a Buenos Aires, marcaron el comienzo de la fiesta y sacudieron el frío de los casi 40 mil espectadores.
‘Oye mi amor‘ fue la primera explosión de la noche, tras lo cual Fher empezó con su juego de seducción con el público, pero sin ser demagógico. ‘Los extrañábamos un chingo, como decimos en México‘, disparó el pelilargo, ante lo cual el griterío se hizo ensordecedor.
‘Manda una señal‘, ‘Vivir sin aire‘ y ‘Bendita la luz‘, estas dos últimas acompañadas por la luces de los celulares, como es la nueva moda en los shows, fueron las baladas más coreadas, sobretodo por las chicas, algunas hasta con lágrimas en los ojos.
Dentro de un despliegue electrizante, los climas y los ritmos cambiaban sin mediar nada, por eso la banda pudo pasar sin sobresaltos a ejecutar temas de denuncia social, con mensajes ecologistas, a favor de la vida y en contra del suicidio.
‘Esta canción está dedicada a los niños de Latinoamérica, que duermen debajo de las bancas de los parques, en el olvido o con fantasmas‘, fueron las palabras introductorias para la ejecución de ‘Falta amor‘, un tema donde queda expresada su conciencia social, que fue acompañado con un videoclip que mostraba las carencias de un niño mendigo y su perro fiel.
De golpe el estadio se oscureció y en las pantallas se pudo leer: ‘Nuestro poder está creciendo. Nuestra ambición crece más rápido que nuestra sabiduría. ¿Quién nos enseño el engaño, quién nos sometió al rebaño, dónde jugarán los niños?‘.
En ese momento una iluminación tenue dejó ver a todos los integrantes de Maná con máscaras blancas fantasmales y al vocalista con una túnica negra y portando una vela, mientras entonaba ‘¿Dónde jugarán los niños?‘, acompañado de imágenes del planeta Tierra envuelto en alambres de púas y desangrándose.
La serie se cerró con ‘Tú me salvaste‘, canción presentada con textos que rezaban: ‘En el mundo se suicidan un millón de personas por día. Acabar con tu vida no es la solución, pide ayuda‘.
Con la mitad del show cumplido se podía comprobar los motivos que llevaron a que Maná lograra ese lugar de privilegio que ocupa en el corazón de los argentinos.
El intermedio fue momento para el lucimiento de Alex, que hizo un solo de batería sobre una plataforma ascendente y giratoria, demostrando que es un verdadero showman y un músico virtuoso (toca de espaldas, parado sobre la banqueta y mientras se toma una cerveza).
‘¿Ya están calentitos?‘, le peguntó el cantante a la gente, que ya no recordaba el frío. ‘Bueno, demuestren que son el mejor público del mundo. Alentando fútbol si lo son, o sólo cuando juega Boca‘, arengó Fher, para orgullo de Mauricio Macri, el presidente xeneize, uno de los tantos famosos que no quiso perderse el show.
Tras la balada melosa ‘Mariposa traicionera‘, Fher hizo subir a una fan al escenario, llamada Aldana, la sentó en un living improvisado y la invitó a tomar un vino mendocino (‘un pinche vinazo‘), mientras que en un clima intimista le cantó ‘Eres mi religión‘, ‘Te lloré todo un río‘, ‘El reloj Cucú‘ y una ranchera mexicana.
Los acordes de ‘Corazón espinado‘ y ‘Me vale‘, este último decorado por lenguas de fuego que salían de dos torres, provocaron una explosión de adrenalina en la gente, que llegó al clímax con una versión rockera de ‘El Rey‘, el tema de José Alfredo Jiménez.
‘Labios Compartidos‘ bajó las pulsaciones nuevamente y generó los gritos y alaridos de las mujeres, pero lo mejor todavía estaba por llegar.
El gran momento de la noche llegó en los últimos dos temas. Con ‘No ha parado de llover‘, una lluvia artificial empezó a caer sobre el escenario formando una cortina de agua.
La misma lluvia se repitió en ‘En el muelle de San Blas‘, pero en este caso funcionó como telón para la proyección de imágenes que se combinaron a la perfección con las de la pantalla detrás del escenario.
Antes de finalizar ‘En el muelle...‘, los integrantes de la banda se marcharon de a uno en un cajón, que tenía escrita la palabra ‘gracias‘, y que los hizo descender y desaparecer, ante la ovación de la gente, que no se movió de sus lugares y comenzó a pedir ‘una más y no jodemos más‘.
La respuesta de los Maná no se hizo esperar y volvieron al escenario para ejecutar ‘Rayando el sol‘, tema durante el cual Fher tomó un reflector portátil y comenzó a alumbrar a todo el estadio, dejando en claro que ellos no sólo tocan para los de la primera fila, y con ‘Clavado en un bar‘.
El final mostró a Fher desplegando una bandera mexicano-argentina y entonando un mensaje de unificación y hermandad para todos los latinos y con evidente perfil anti estadounidense, que remató al grito de ‘¡¡Viva Latinoamérica!!‘.
Maná continuará su gira hoy con otro show en Vélez; el 15 y 16 irá a Córdoba (Chateau Carreras); el 18 tocará en el estadio de Huracán de Corrientes; el 23 volverá a Buenos Aires para cumplir con la reprogramada presentación del viernes 11, y finalizará la serie de shows en el país el sábado 26 en el estadio Ruca Che de Neuquén. (Télam)".-